jueves, 24 de enero de 2008

Transformación, deformación, aberración... y muchos mas -ón

Como el canto del Imán llamando al rezo a los fieles desde el minarete, yo te escucho proclamar tú llegada, diaria, de cumplimiento obligado.

Al igual que si del peregrinar a la Meca fuera, una vez en la vida tuve yo que acudir a ti para poder morir tranquilo y con los mandatos de mi poca fe cumplidos.

Al igual que nuestra Mezquita, con sus dovelas bicolores, me has dado igual que me has quitado. Luces blancas pasadas y sombras ahora ocres.

Me condenas a un peregrinar por la seca Arabia. En busca del oasis de tu boca.

Quizás si yo hubiera sido Al-Mutamid de Sevilla y tu Rumaikiya, aquel verso lanzado al viento, ese órdago al destino, hubiera supuesto otro poema bien distinto.



Como el canto de los imanes
llamando al rezo
a los fieles, desde los minaretes,
yo te escucho
proclamar tú llegada,
diaria,
de obligado cumplimiento.

Al igual que si del peregrinar
a la Meca fuera,
una vez en la vida tuve
yo, que acudir a ti
para poder morir
tranquilo, con los mandatos
de mi poca fe, cumplidos.

Al igual que nuestras mezquitas,
con sus dovelas bicolores,
me has dado igual que me quitases.
Luces blancas pasadas
y sombras ahora ocres.

Me condenas como peregrino
por la seca Arabia.
En busca del oasis de tu boca.

Quizás si yo hubiera sido
Al-Mutamid de Sevilla
y tu Rumaikiya,
aquel verso lanzado al viento,
ese órdago al destino,
hubiera supuesto otro
poema distinto.

domingo, 13 de enero de 2008

Descanse el poeta

Ángel González, descanse en paz el poeta...

YA NADA AHORA
Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora
—ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa—
podrá evitarlo:
exento, libre,
como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,
creciente en un espacio sin fronteras,
este amor ya sin mí te amará siempre.

viernes, 11 de enero de 2008

Abrir la mano y mostrar

La mano se había abierto para dejar entrever los sentimientos, a flor de piel. Sentimientos, en una mano abierta de la que hoy vuelan y escapan las revelaciones, que el viento de la memoria ha mecido, y que ya no son tan secretas como antes.

El clavel deshojado de la espera infinita, tiene infinitas hojas, al igual que la espera.

Tallo verde de esperanza con pétalos de luz blanca. Pétalos del mismo color que los sueños, que vienen y van por los caminos, siempre revirados, del pensamiento.

Mientras tanto, la lluvia caía sobre mí y estuve tentado de caer yo tambien a los pies del confesor.