lunes, 31 de agosto de 2009

“Tiritan, azules, los astros, a lo lejos”

En verdad, creo que puedo ser feliz con poco: una vieja manta sobre la arena, un enorme cielo de verano repleto de estrellas y de fondo, sonando, esto:
http://www.youtube.com/watch?v=io0uqrp9dco

Puedo ser feliz inventando constelaciones. Asemejar la unión de varios cuerpos celestes con las comisuras de tus labios, adivinar el trayecto de la siguiente estrella fugaz y pedir presuroso un deseo. Girarme, mirar hacia el lado y ver que no se ha cumplido y tener la certeza de que no puedes reclamar a nadie una garantía por una estrella defectuosa. Sería tan fácil dibujarte con el dedo, trazarte siempre perfecta con las estrellas de Aries.

Me siento tan pequeño cuando observo como “tiritan, azules, los astros, a lo lejos” que, acongojado, dejo que la cúpula celeste que me cubre me absorba.

No sé que pensaría Stendhal de todo esto, salvando la distancia de que él dijo “la vida estaba agotada en mi”, en ese momento de famosa congoja, y a mi me ocurrió justamente lo contrario.

Si al menos hubieras estado allí conmigo…

jueves, 27 de agosto de 2009

Noches de Agosto

Se que podría encontrarte. Hallarte entre la turba de gente que huye de la oscuridad de la noche, atraídas por las tibias luces de los locales de moda, esas mismas luces que vuelven tu piel tan masticable.

Seguramente te encontraría. Ronroneando, inestable sobre tus tacones de aguja imaginarios. Distorsionada por el humo y el ruido, etérea y banal, con tus mismos labios de wisky de siempre. Acechada por ojos felinos desde cualquier punto de la barra. Esas mismas barras donde prometí amor de una noche a otras antes que a ti.

Pero sería conveniente que recordaras que existes aquí por la pasión que pongo en cada persona, que he decidido bajo mi cuenta y riesgo, que pases a formar parte de este pequeño cosmos hipotecado, al que llamo (mi) vida.

No, no voy a salir a buscarte. Por que sé que hoy, corro el riesgo de encontrarte.

martes, 25 de agosto de 2009

“ In illo tempore “

Esta ciudad descansa, dormita en el sueño de quien sueña con ser ciudad, yo mientras tanto soy el insomne que recuerda algo más que la brisa entre los olivos que citara Lorca.

Quizás ya sea todo muy distinto a como era entonces, no somos aquellos que andaban sin prisas entre las luces naranjas de las farolas y que poco les importaba que las gotas de lluvia, convertidas en llamaradas con esas luces naranjas, se deslizaran inoportunas por la espalda.

Queda ya tan lejos aquel mes de Mayo, repetido y azul, con las cigüeñas dibujando líneas entrelazadas frente al balcón, una vez incluso dibujaron nuestras iniciales. Se alejan los veranos tendidos en la hierba, con las luces doradas tras las hojas de aquellos árboles, el teléfono que echa de menos mi voz más dulce, las azules madrugadas perdido por calles sordas.

Hoy están ya tan lejos las estaciones de tren, con su hilo de voz prendido de los viejos y grises altavoces, con la mirada del que va sin saber donde, del que llega sin querer a un puerto extraño, con la impaciencia del que espera, con tus ojos tras la ventanilla del tren que estaciona, de mi corazón estacionario…

Hay días en los que sin saber muy bien por qué, uno se hace consciente de su propia vida e intenta inventarse un prólogo de la misma, algo que quepa en pocas líneas, que pocos sepan de lo relatado y que a algunos haga pensar.

Hoy quizás sea uno de esos días.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Descubriendo a Darío Jaramillo

13. Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese froto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.

****

12. Todo tuyo siempre todavía.
Tuyo todo por siempre hasta hoy y luego,
tuyo siempre porque para ser lo necesito,
siempre todo tuyo,
siempre aunque siempre nunca sea,
todo íntegro tuyo siempre y hasta ahora
más el próximo nuevo instante cada vez.
Con todo el tiempo el mundo a nuestro alcance,
todo el tiempo del mundo que es igual a la próxima noche,
todo tuyo siempre todavía.
Seguro de sobrevivir mañana tuyo,
siempre tuyo desde hoy en cada mañana de mañana.
Enamorado de ti, siempre y ahora, sin recuerdos,
en presente siempre amándote,
eternamente tuyo,
todo tuyo siempre todavía.

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1. Ese otro que también me habita,
acaso propietario, invasor quizás o exiliado en este cuerpo ajeno o de ambos,
ese otro a quien temo e ignoro, felino o ángel,
ese otro que está solo siempre que estoy solo, ave o demonio
esa sombra de piedra que ha crecido en mi adentro y en mi afuera,
eco o palabra, esa voz que responde cuando me preguntan algo,
el dueño de mi embrollo, el pesimista y el melancólico y el
inmotivadamente alegre,
ese otro,
también te ama.

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14. Sé que el amor
no existe
y sé también
que te amo.