lunes, 28 de diciembre de 2009

viernes, 25 de diciembre de 2009

lunes, 21 de diciembre de 2009

Un día mas en el mundo

Es un día mas en la vida o quizás un día menos si te sorprende pensando en gris plomo, como el que hoy reinaba en nuestro cielo. Un día, una marca en el calendario sin llegar a ser considerada efeméride. Un año justo mas desde que pensé esto mismo.


Pasan los días como la arena que se cae en el reloj. Es la hora de medir el tiempo y lo giras, prefiero pensar así, que los días pasan y que la arena cae, pero que puedes volver a contar, a dar la vuelta a reloj y contar un año mas de nuevo.


Y en el año, cada día es una muesca en el engranaje y cada muesca una historia. No me resistiré a esa rueda dentada cuyas marcas cuentan cosas de nosotros y que mecanicamente lucha por que el paso ( y el peso) del tiempo no nos vuelva insustanciales.


Un año en el que busqué historias no necesariamente cercanas al amor, en el que evité odiarte por respeto a mi úlcera, en el que me di cuenta que el olvido tiene fecha de caducidad y el recuerdo no (creo que me llevo dando cuenta de esto varios años). Te he visto pasar tantas veces sin que me prestaras atención y he pasado tantas veces sin verte que dudé a menudo si un año es realmente tan largo o tan corto dependiendo de quien obvie la mirada.


Por fin comprendí que nuestras pieles eran simétricas. Que lo que tu me decías por fuera yo lo sentia por dentro y viceversa. Que éramos como putos velcros y que si uno de los dos se daba la vuelta nos quedaríamos pegados. Me di cuenta que todavía el tacto de tus ojos me daba hambre.


He dado tumbos por aquí y por allí, esperando que de regreso fuera otro el que vistiera mi cuerpo. Esperé y busqué cosas nuevas, que la transmutación llegara quizás paseando por Camden Town, bebiendo vino en un rincón de La Rioja, con los vientos de poniente en las playas de Cadiz, en una estación de tren en Milán, en un atasco de Madrid o mas frecuentemente en las largas noches de barras oscuras y denso humo.


Pero no, un año mas apenas te cambia en tu forma de ver la vida, te llena, te expande o vacía de según que motivos o pretextos, te sedimentas, te solidificas y derrites a partes desiguales, pasas momentos sensaciones de frío y de calor (...noches que son la noche...).


Esta mañana me llegó un mail de una gran empresa, me felicitaba: es su cumpleaños decía.

jueves, 17 de diciembre de 2009

martes, 15 de diciembre de 2009

Live curious

If you are, you breath.
If you breath, you talk.
If you talk, you ask.
If you ask, you think.
If you think, you search.
If you search, you experience.
If you experience, you learn.
If you learn, you grow.
If you grow, you wish.
If you wish, you find.
If you find, you doubt.
If you doubt, you question.
If you question, you understand.
If you understand, you know.
If you know, you want to know more...
And if you want to know more, you are alive...

Noche

La noche se afianza fuera sin tapujos. El frío comienza a lamer los cristales y yo estoy, aquí dentro, solo. Planto mi palma en el cristal, profiláctico, pero no siento que estés ahí fuera. Sólo el frío.


Ando aquí quieto, con miedo de perderme el momento en el que todo ha de cambiar. Aguardo impaciente el momento, no quiero cerrar los ojos y perderme ese destello. Supongo que me arriesgo a que los ojos me terminen doliendo de esperar.


Y es que estos ojos míos, del setenta y nueve ya, recuerdan hoy otros días: rumores de primavera , alboradas de pájaros locos, luces de agosto, calles cómplices y susurros en ella noche. Pero hoy solo ven certeza de invierno tras la mano en el cristal.


[...]Que aunque el gusto nunca más
vuelve a ser el mismo,
en la vida los olvidos
no suelen durar.[...]

J.G.B

Venecia


venecia
Cargado originalmente por Alfonso Cr
Paseando por las calles de Venecia

domingo, 13 de diciembre de 2009

Retazos de Italia

Abandoné el calor del hogar con destino al aeropuerto, el viaje me adentró en una espesa niebla de la cual los vehículos surgían como barcos fantasmas en un océano de congoja. Pongan sus asientos en posición vertical, recuerdo life vest under your seat de Garcia Montero pero no tengo aun ese sabor.


Sobrevuelo Barcelona, los Alpes franceses se ven totalmente blancos desde esta altura, me pregunto si aquella mole que se divisa a lo lejos es el Mont Blanc. Mientras se van formando cristales de hielo en la ventanilla pierdo la mirada en el azul.


-Señores pasajeros abrochen sus cinturones, vamos a proceder al aterrizaje.


Deprisa me dirijo hacia la puerta de llegadas. Allí estás sonriendo como casi siempre. Me abrazas, te abrazo. Me desmonto. Nos ponemos al día delante de un trozo de pizza.


-Tenemos que marcharnos, he quedado para el aperitivo.


Visitamos la ciudad alta de Bérgamo, tu me llevas. La conducción desordenada de los italianos nos hace gracia, en el fondo nos divierte la carencia de lógica. El enrollado del suelo me recuerda a Plasencia años atrás. Iglesias con pan de oro,penumbras de ventanas, calles antiguas de silencio.


Esta tarde Milán. Un sucio tren nos deja en la Porta Garibaldi. Aquí el metro también huele a regreso del trabajo, caras abstraídas, miradas de sueño. Salimos a la plaza del Duomo, realmente no imaginaba que fuera tan grande, es de noche y las luces en el interior hacen que sus vidrieras dibujen un autentico festival cromático.


-Mira que frías están mis manos, hazme aquí una foto.


Da Vinci vigila a los amantes en una navideña plaza con música. Enfrente, en la biblioteca un proyector pone libros en movimiento en la fachada. Pasamos por La Strada.


-Due cappuccino per favore.


Un tren perdido y una vía muerta después un buen samaritano nos ofrece su macchina para el regreso.


La autostrada hacia Venecia se convierte en un continuo serpenteo entre coches y camiones. En el vaporetto nos quedamos fuera para hacer fotos y no perder detalle . En los cuadros de Canaletto el Gran Canal lucía con mas luz que hoy.


-Tienes la mirada perdida, se lo que estas pensando.


Hace frio. Bajamos en San Marcos, hoy por suerte no está inundada la plaza y la comparten por igual palomas y turistas. El horario de visita de la basílica ha pasado, pero nos permiten entrar y aun sin luces se vislumbran los dorados magníficos de sus bóvedas y paredes, quizás en una visita con luz me hubiera acordado de Stendall.


Regresamos, ya de noche, en el trayecto hablamos de todo, nos reímos, hacemos memoria, nos entendemos demasiado bien.


-Cenemos en esta trattoria, quiero que pruebes la polenta taragna.



Han bajado las temperaturas y roza el cero por debajo el termómetro, el coche queda lejos. Con las mejillas aun sonrosadas por el vino paseamos adentrándonos en la tranquila noche bergamasca.


Han pasado muy rápido estos días. No me gustan demasiado las despedidas en los aeropuertos, no lo alarguemos mas de lo necesario o se hará mas difícil aun.


-Tengo que irme.

-Llámame cuando llegues.


Me observas desde el otro lado de una cinta, que hoy separa mas que nunca. En el control de embarque, yo deposito mis pertenencias en el escáner a instancias del caravinieri mientras me despido de ti, ahora a lo lejos. El detector de metales no intuye el sabor metálico que dejan todas las despedidas. La puerta 14 me espera, en unas horas Madrid de nuevo. La realidad.


En el vuelo, releo una pequeña antología de Gil de Biedma y me encuentro de nuevo en sus palabras: Pero después de todo, no sabemos/si las cosas no son mejor así,/escasas a propósito...Quizá/.


Y yo, sobre el mar de nubes solo pienso en volver a verte.

martes, 1 de diciembre de 2009

"Canción 19 horas" de Luis García Montero

¿Quién habla del amor? Yo tengo frío
y quiero ser diciembre.

Quiero llegar a un bosque apenas sensitivo,
hasta la maquinaria del corazón sin saldo.
Yo quiero ser diciembre.

Dormir
en la noche sin vida,
en la vida sin sueños,
en los tranquilizados sueños que desembocan
al río del olvido.

Hay ciudades que son fotografías
nocturnas de ciudades.
Yo quiero ser diciembre.

Para vivir al norte de un amor sucedido,
bajo el beso sin labios de hace ya mucho tiempo,
yo quiero ser diciembre.

Como el cadáver blanco de los ríos,
como los minerales del invierno,
yo quiero ser diciembre.




Pd: yo hoy por fin, lo he conseguido. Soy diciembre, cumpliendo con la segunda estrofa y anhelando la penúltima y también viceversa.