lunes, 30 de agosto de 2010

Otro folio en blanco mas...

Hoy de nuevo el intento de enfrentarme al folio en blanco para hablar de ti y de las ruinas internas que en mi produce tu indiferencia, hace que todo se vuelva circular, esférico, de una perfecta imperfección.


Tu luz, que todo lo doraba, se vuelve amarga por momentos y llega a abrasar cualquier resquicio de esperanza de amanecer mañana juntos. La llama que encendiste, quizás inconsciente, quizás doctorada en conatos de incendio, hoy lo transforma todo en cenizas. Grises las ilusiones, son ahora polvo en el viento.


Arrasarás este pequeño mundo interno, una vez mas había de pasar, lo sé. Entrar por el ojo de la cerradura y salir destrozando la pared, se convierte en signo de una historia personal repetida demasiadas veces.


Te irás, me iré. Y nunca sabremos si todo fue verdad y nosotros mentira, meros actores que omitieron la parte bonita de la película porque no sabían muy bien si podrían resolver su final.


Hoy soy ruina, no pétrea, de mi mismo. Mi mundo interno se tambalea de nuevo, mientras tu me miras y yo te digo que todo está bien.



Marvao


Marvao
Cargado originalmente por Alfonso Cr
Busquemos un rincón tranquilo donde apartarnos del mundo los dos. Aunque sea por un momento, aunque sea mentira.

jueves, 26 de agosto de 2010

Artículo de Luis García Montero

Soledades

Cada uno de nosotros es una franquicia de la soledad. Llego a la taberna de Tirapu, casi vacía por la hora, y veo a una mujer al otro extremo de la barra. Su belleza ensimismada, su modo de beber sola y de discutir a golpes de silencio con la clientela fantasma de su interior despiertan mi vena filosófica. Eso es la vida, le comento a Tirapu, un bar, con un silencio hermoso en un extremo de la barra y una conversación vulgar en el otro. No sé quién es, me responde, pero ha venido con toda la soledad del verano a cuestas.



Mirar el silencio ajeno supone imaginar una biografía. Pudiera ser una militar de la Base, con recuerdos personales de la guerra de Irak. Imágenes dolorosas, episodios en los que se mata o se expone la vida, casas reventadas y cadáveres en la calle, bien valen una soledad cuando un presidente declara el final de la guerra. Después de tanta barbarie, nada justifica las batallas en las que ha participado. Aunque también puede ser una gitana francesa. El misterio racial de sus ojos y el modo distinguido con el que acaba de encender un cigarro pudieran explicarse así. Ser francesa, ciudadana de la libertad, la igualdad y la fraternidad, y sentirse despreciada por gitana, merece un abismo de soledad.



O tal vez es judía. Quizás haya heredado de sus mayores el deseo de defender la dignidad humana. Quizás sus abuelos sufrieron las alambradas de un campo de concentración nazi, y ahora no puede resistir el sufrimiento de los palestinos en Gaza. ¿Quiénes son los míos?, murmura su soledad. Es una pregunta propia de los que se atreven a soñar, cuando las ilusiones acaban envenenándose. Sea quien sea, me dice Tirapu, tiene el corazón en otra parte. Considerando que casi todos tenemos el corazón en otra parte, conviene que aprendamos ya a compartir nuestras soledades.





Sacado de aquí . Espero que guste.

jueves, 19 de agosto de 2010

Puente romano de Alconetar


Puente romano de Alconetar
Cargado originalmente por Alfonso Cr
Atardece y estas piedras, inmutables, esperan que llege la noche y las cubra.

viernes, 13 de agosto de 2010

"El amenazado" de Jorge Luis Borges

El amenazado


Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.



Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La

hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.

¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,

la vaga erudición el aprendizaje de las palabras que usó

el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad,

las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven

amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche

intemporal, el sabor del sueño?

Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo.

Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz

del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la

sombra no ha traído la paz.

Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la

espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.

Es el amor con sus mitologías, con su pequeñas magias inútiles.

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.

Ya los ejércitos que cercan, las hordas.

(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)

El nombre de una mujer me delata.

Me duele una mujer en todo el cuerpo.



(J.L.B.)

lunes, 2 de agosto de 2010

Los sentimentales y el mar

Los sentimentales siempre estamos mas expuestos a que nos hagan daño -te dije-.


Y busqué en tus ojos una pequeña veta de aprobación, el reflejo desconsolado de quien afirma con el trayecto de su propia vida lo que escucha. Pero sólo encontré agua de mar arremolinándose en tus parpados.


Ese mar traído desde lejos a este (tu) paisaje interior, agua salada que rompe en los acantilados de tus mejillas. Pero hoy el mar queda lejos y es sólo en tus ojos, oscuros, donde adivino la arena que se escapó de nuestros relojes y pesa ahora en el estomago.


Nos hemos acostumbrado a vivir en el momento de incertidumbre de las olas rompiendo en las playas. Que unas veces limpian las orillas, otras arrastran las caracolas hacia el mar y otras veces, sin mas, traen recuerdos a esta playa nuestra.


Y me enfrento una vez mas al folio en blanco, oreado con la brisa de una playa ficticia. Hablando, esta vez, de ti. Estrangulando sentimientos reprimidos hasta descafeinarlos, haciéndolos pasar por el embudo. Buscando una tregua permanente, un pacto sin compromiso conmigo mismo, huyendo del silencio atronador de lo que no decimos.


De este miedo irracional a que te marches y del primer oxímoron en el que te nombro.